Una inversión
inteligente

Esta piedra preciosa es la más preciada del mundo y
hace que su adquisición “sea un valor seguro a largo plazo».

Una inversión
inteligente

Esta piedra preciosa es la más preciada del mundo y hace que su adquisición “sea un valor seguro a largo plazo».

¿Por qué invertir en diamantes?

Se consideran una inversión segura y, además, proporcionan belleza, lujo, pertenencia, pasión y amor. ¡Ninguna otra inversión económica le ofrecerá tanto!
Los diamantes son, junto con las obras de arte de prestigio, uno de los pocos valores que aúnan el uso práctico y la inversión: puede lucir un diamante montado en una joya y, al mismo tiempo, gozar de su inversión más segura.
Es fascinante. Es la materia natural más cara conocida y es también un valor de refugio inalterable. El diamante tallado constituye una verdadera alternativa al oro en materia de inversión, menos volátil y especulativo.
Países como Rusia, China e India han considerado los diamantes como una inversión de pleno derecho durante mucho tiempo. Los inversores en Europa y Estados Unidos están empezando a invertir en diamantes por sus ventajas.

Se recomiendan inversiones mixtas formadas por:

  • 1/3 de bienes inmuebles.
  • 1/3 de valores de interés fijo.
  • 1/3 de bienes muebles, como los diamantes.

¿Cuál es su rentabilidad media anual?

Los precios de los diamantes han experimentado un aumento anual estable durante décadas. Es prácticamente la única inversión que experimenta año tras año un aumento similar.
La estabilidad del diamante hace que sea más extraordinario saber que aumenta alrededor de un 3% a 6% anual y nunca baja.
El oro es más volátil y hay que saber cuando invertir en él. Los diamantes tienen un aumento constante anual.

¿Qué diamantes debo comprar para una buena inversión?

Cuando compramos diamantes para invertir hay que tener en cuenta varios factores muy importantes.

– Los diamantes más caros, grandes o raros no tienen porque ser más rentables, pues a la hora de venderlo será más difícil.
– Los diamantes de buena calidad, sin ser excesiva, son más fáciles de vender y aumentarán proporcionalmente en valor más rápido que los tipos más raros.
– En mi taller aconsejo invertir o empezar con un diamante mínimo de 0,40 quilates. Que tenga unas buenas características. Su precio ronda entre 700€ y 1000€.
– Los diamantes de inversión deben de tener siempre certificado de calidad (Documento donde acredita todas las características del mismo), de un laboratorio de prestigio a nivel mundial. Como lo son:

  • IGI: Instituto gemológico internacional
  • GIA: Instituto gemológico americano
  • HRD: Hoge Raad voor Diamant (Consejo superior del diamante).

Aconsejamos que tengan inscripción láser con el número de registro en la gema.

Conclusión:

  • Si desea obtener rendimientos a corto plazo muy elevados no debería invertir en diamantes. Esta inversión es a largo plazo.
  • Si desea una inversión muy segura, que mantenga y aumente su valor subyacente, y que pueda convertir en cualquier momento, los diamantes son la mejor opción.
Inversión diamantes

Las cuatro cualidades de los diamantes:

Talla

 

La talla de diamantes es una operación para convertir el diamante bruto en un diamante de adorno.
Es la más importante de las cuatro cualidades pues hace referencia a cómo interactúan las facetas de un diamante con la luz. No confundamos la talla con la forma. La forma de un diamante es su apariencia geométrica.
La talla determina la belleza de una gema más que ningún otro factor, es la calidad y brillo de un diamante.
Si un diamante no esta bien tallado parecerá que esta apagado, si por el contrario esta bien tallado refracta y refleja la luz con un brillo que es insuperable.
Dos diamantes pueden tener las mismas características, pero en la talla se determina cuál es mejor que otro.
Los factores que determinan la talla son:
La precisión: La relación entre los ángulos y el tamaño de las diferentes partes de la gema.
Pulido: El acabado exterior de un diamante, sus detalles y posición de las formas de las facetas.
Simetría: La precisión en cuanto a cómo se alinean y cruzan las facetas de un diamante.

La más tradicional son los diamantes redondos, conocidos como brillantes. Es la talla con la cual se destaca más la belleza de un diamante.

¿Cuáles son las más conocidas?

Talla brillante:
Famosas por su brillo, la más destacada, es la talla por excelencia elegida por todo lo que aporta. Debe contener 57 facetas para que se determine como diamante de talla brillante. Hay variantes con 58 facetas que tienen la culata cortada pero no se recomienda. Sin duda es para nosotros la mejor talla de un diamante.

Talla princesa:
De estilo contemporáneo, la talla princesa con más de 50 facetas puede ser de aspecto cuadrado o rectangular. Una de las más famosas y diseñada para optimizar el destello del diamante. Se caracteriza por su fogosidad y centelleo. La talla princesa es de nuestras favoritas por su elegancia.

Talla pera:
La talla ilusionista la llaman algunos por el efecto que hace alargando el dedo de quien la lleva. Tienen una excelente simetría en forma de lágrima. Si la talla pera te fascina por su forma, siempre quedara espectacular en un diseño de pendientes o colgante.

Talla baguette:
Durante siglos esta talla de diamante ha sido usada en joyas de la realeza. Debe su nombre al tradicional pan francés. Tiene forma rectangular y 25 facetas la componen. Destaca la claridad de la piedra, pero no su brillo. Es perfecta para combinar con otras tallas de diamantes en un anillo.

Talla oval:
Elegante combinación entre talla brillante y marquise. La talla oval se define como atemporal, de estilo vintage y romántica. Las facetas que posee hacen que la luz sea un espectáculo. Sin duda un anillo de pedida pide a gritos un diseño con un diamante oval, para las amantes de las joyas más clásicas.

Talla cushion:
Cada vez más demandada para diseñar las joyas, por ser una excelente elección para anillos de compromiso. Conocida también como talla cojín, muy parecida a la talla princesa, pero sus esquinas son redondeadas. De estilo clásica destacada por su brillo.

Talla esmeralda:
Son cautivadoras y elegantes por la profundidad que tienen. Sus facetas son escalonadas y crean un efecto de salón de espejos. Resaltan su color puro y la claridad gélida de la gema. Otra talla clásica que nuestros clientes demandan mucho para anillos de pedida.

Talla asscher:
Similar a la talla esmeralda, pero de forma cuadrada, con esquinas cortadas. En la década de 1920 fue muy popular y en la actualidad ha vuelto con más fuerza. En unos pendientes lucirán espectacular sin duda.

Talla marquise:
Debe su nombre a la marquesa Pompadour, a quien el rey sol regalo un diamante con la forma de su boca. ¡Historia para los románticos! Permite crear una pieza con un diseño más elaborado por su elegancia y belleza.

Color

Un diamante, químicamente puro y cristalográficamente perfecto, es plenamente transparente, sin ningún matiz ni color.
Dependiendo del tono y la intensidad, un determinado color puede aumentar o disminuir el valor de dicho diamante. Por ejemplo, la gran parte de los diamantes transparentes son más baratos si presentan tonalidades amarillas, mientras que los diamantes rosas o azules
pueden ser notablemente más caros que sus homólogos transparentes. De todos los colores, los rojos son los más raros y valiosos.

Escala de gradación GIA para diamantes dentro del rango normal de color

Peso

El peso de todas las gemas talladas se expresa en quilates. Cuando se trata de una pieza de joyería y quiera indicarse el peso de todos los diamantes o gemas que lleva, deberá indicarse claramente que se trata del «peso total». Si se indica el peso del centro, o de la piedra o piedras mayores, también deberá especificarse sin ambigüedad.
Un quilate pesa lo mismo que una semilla de algarroba seca.
El peso varía dependiendo de la forma del diamante y es importante tener en cuenta que el peso en quilates no denota necesariamente el tamaño. Po ejemplo dos diamantes pueden tener distinto peso en quilates porque uno se halla tallado más en profundidad que el otro.

Pureza

La pureza de un diamante se refiere a la evaluación de las pequeñas imperfecciones presentes en la superficie y el interior del diamante.

La pureza determina la claridad y singularidad de la piedra. Bajo una ampliación de diez aumentos podremos visibilizar estas características.
En los diamantes a las imperfecciones se les llama inclusiones.

Un diamante con una pureza perfecta es aquella que no tiene inclusiones internas ni manchas externas.
Un diamante de baja pureza tiene múltiples inclusiones, lo cual afecta directamente al brillo y dificultan el retorno de la luz.

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Te ayudaremos y asesoraremos.